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martes, 2 de febrero de 2010

MI PRIMER DIA DE CLASE


Las alternativas de título de esta entrada fueron variadas. Los motivos para hacerla, múltiples.


Lo cierto es que en el Facebook encontre un nombre conocido -de una vieja conocida-, la cual decía en su perfíl haber egresado del colegio ingles Glenmore -o Instituto General Bartolomé Mitre- de Temperley. En efecto, la información no era la cierta. Dehecho en ese mismo perfíl tenía fotos de mis compañeros de curso (tres años antes de egresar en 1989). Año que ella había puesto como el supuesto de terminación de sus estudios. Pero lo cierto es que la misma salio del colegio en 1987. Y jamás culminó sus estudios secundarios. Si hay algo que odio es la mentira. Por un lado por mi profesión, pero por otro porque mi carrera de estudiante estuvo plagada por una adolescencia trunca, por la muerte de mi padre, los obvios motivos económicos que hacían que las cosas no salieran nunca como uno quisiere, un estudio casi errante y siempre caminando por la cornisa, y hasta a veces desmoronado y colgando por un solo dedo. Pero mi vida en aquel momento se podría decir que fue cuasi épica. Llegaba al mes de diciembre con toneladas de materias para dar. Empezaba a dar exámenes o recuperatorios, terminando en el mes de marzo quedando solo con dos previas y así pudiendo reiniciar al ciclo lectivo siguiente con mis compañeros. Casi siempre resultaba.
Pero debo aclarar que toda esa aventura la hacía por no tener suerte en los estudios, no me copiaba como tantos, por lo cual pagaba con creces los caprichos de profesores mesiánicos y trasnochados en las vacaciones. A veces los méritos de ser honesto no se miden en ningun campo. Por eso exploté con la mentira que leí en el Facebook, y salí a buscar mi foto de egresados de 1989, para probar que esta persona no estaba, pero si sus amigos que mostraba en su foto de perfil. Y tampoco había sido yo su amigo, sino su vecino que llevó a ese colegio cuando en 1986 se quedo libre en el suyo. Una historia que más se asemeja a un culebrón mexicano o venezolano.

Sucedió mientras buscaba la foto que encontré algo que me llamó mucho mas la atención, y fue la foto de mi primer día de clase en 1976. Yo tenía cinco años. La foto original en blanco y negro. Aún no se habían popularizado las fotos Kodak Color en mi país, o eran para personas de mayores recursos. Por lo que parece una fotografía "Vintage". El colegio, de Sacerdotes, enseñanza privada, solo de varones, estaba inmerso dentro de varias manzanas que les pertenecían a la congregación del Verbo Divino, en las que había solo campo. De hecho aunque se trataba del turno tarde se puede apreciar en la foto hasta neblina. Parece por la escenografía mucho mas antigua. Desolada. Se puede decir que hasta triste.

Una amiga mía, Arminda, en muchas oportunidades cuenta historias de su infancia en su blog. Quiza la idea de este blog -hasta este momento- era la de contar historias pero de mi vida profesional. Hoy ha dado una vuelta de tuerca el blog.

¿Qué puedo contar sobre mí a esa altura del partido? Que apenas tenia 17 kilos, era muy bajito y delgado, debido a algunos problemas de salud. Me gustaba estudiar, pero nunca me gustó esa maestra. Sentía que no me trataba bien. A los dos meses tomó licencia por maternidad, y mi vida cambió con la maestra suplente, la cual resultó la antítesis de la primera. Ella potenció mi "alter ego", y hasta llegué a cantar las canciones del Pipo Pescador como "el auto feo" delante de trescientos chicos. En poco tiempo me convertí en toda una celebridad, y las pruebas eran las que en plena ciudad de Buenos Aires -a treinta kilometros del colegio-, me veían y me venían a saludar...ahora podrán comprender como existen cosas en mi carrera que no salieron de casualidad...que estaban dentro de mi...y que en aquel momento salieron a la luz...se puede decir que a la hora precisa y en el momento justo UN GIGANTE SALIA A LA LUZ Y PARA QUEDARSE...

El ultimo mes del año la maestra titular regresó de su licencia con su nuevo hijo a cuestas. Pero vió que muchas cosas habían cambiado. Yo era candidato a ganar una medalla al mérito por mis estudios. Pero ella decidió que el merito debía ser de otro. Paradógicamente, treinta y cinco años más tarde, ella se dedica a la política y a Dios Gracias dejó la docencia, mi querida maestra suplente (la Señorita Begonia), tiene el cargo de Secretaria en el colegio muy merecidamente, el que recibió la medalla esta preso desde hace algunos años por problemas en la adolescencia...y yo...sigo de pie...y les estoy contando la historia...A PESAR DE TODO, TAN MAL NO ME FUE!!!

Espero que les guste esta historia...